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Cómo convertir la crisis en oportunidad

Flexibilidad y aprendizaje

¿Es posible convertir la adversidad en un estímulo, una oportunidad? ¿Es realmente posible convertir la crisis en oportunidad? La respuesta es SI

¡Que dices! ….

SI, la palabra clave es ¡RESILIENCIA!

Ante una adversidad, solo tienes 2 opciones:

  1. Dejarte llevar por las circunstancias
  2. Cambiar y salir fortalecido

A lo largo de la historia… hemos conocido nombres de muchas personas resilientes que han sufrido grandes fatalidades y las han superado y esas mismas situaciones las han utilizado para crecer y dotar a su vida de sentido e inspirar a los demás.

Basta con nombrar por ejemplo algunas muy conocidas como Martin Luther King, Viktor Frankl, Nelson Mandela, y otras no tan conocidas como Irene Villa, Sara navarro, El Padre Ángel, Teresa Silva o Carolina Marín… por nombrar otras cuyas historias están reflejadas en el libro de Pilar Gómez Acebo «Resiliencia Gestión del Naufragio«).

Esas personas, las que son capaces de crecer, a pesar de la adversidad, las resilientes, han reconocido que a partir de esa adversidad se convirtieron en mejores personas. La clave: entender, aceptar y construir a partir de esa esa adversidad, una vida con sentido.

Entonces…¿Hay alguna forma de prevenir caer?

¿Hay alguna manera entrenar esa capacidad y estar preparados antes de que suceda? Esperamos que si. Confiamos en que este artículo sirva para preparar a cualquier persona que esté ahora experimentando una crisis personal o profesional, para

Convertir la crisis en oportunidad

El ser humano huye del dolor, como un niño huye de que le pinchen para ponerle una vacuna. Además, requiere esfuerzo y pensar duele. Sin esfuerzo no se desarrolla la voluntad que es clave para alcanzar nuestros objetivos.

Es importante aprender a perder.

El propósito de la resiliencia es ayudar a personas y grupos a enfrentarse a la adversidad y a beneficiarse de los impactos negativos.

El primer paso, para que situaciones negativas se puedan convertir en estímulo es conocer el sentimiento de satisfacción que se experimenta al superarse. Por ejemplo, si quiero ganar una prueba deportiva o estudiar una carrera tengo que saborear el momento de alcanzar la meta.

El segundo paso, es aprender de esa experiencia; preguntarnos qué nos ha aportado y aceptar que el vivir implica lucha y esfuerzo.

El tercero paso es darse cuenta de que, si el impacto es negativo, también lo sufren los que te rodean. Esto sirve como una motivación extra.

Enfrentarse al dolor duele, instintivamente tratamos de huir, pero pronto nos daremos cuenta de que es parte de la vida.

Lamentablemente, para muchos ,estamos en un mundo de “tanto tienes tanto vales”, en un mundo materialista e incluso egocentrista y narcisista y nuestra escala de valores no suele modificarse hasta afrontar una adversidad que nos desestabiliza.

Algunas veces, en cuestión de segundos, nos cambia la vida; por un accidente de tráfico, por una nueva legislación o un nuevo competidor que afecta a nuestro negocio, por mil cosas. Y no tienes respuesta inmediata. Por poner algún ejemplo de negocio, supongamos que tienes una empresa fabricante de menaje de plástico como vasos, platos, cuchillos y tenedores, etc. para fiestas y llega una prohibición para la venta de material plástico que te afecta de lleno y te pilla con una inversión importante en maquinaria, ó … que un fabricante de aspiradoras domesticas se pone a fabricar coches.

Ante una misma circunstancia, unos pueden sentirse desgraciados y otros reinventarse y salir fortalecidos.

Estadísticamente se sabe que a lo largo de nuestra vida ocurrirán 2 o 3 acontecimientos que desestabilizan nuestra vida.

Esos acontecimientos serán de diferente dimensión, siendo para nosotros de intenso sufrimiento. Es sabido que un mismo acontecimiento perturba de diferente manera a cada persona. Algunos necesitarán más ayuda que otros; Unos tendrán sufrimiento psicológico y otros lo tomarán como adversidad.

En estos momentos cada persona vive esta crisis de una manera y la forma de afrontar la COVID depende de ti.

¿Cómo podemos afrontar estos acontecimientos que te cambian la vida?

Sea cual sea la naturaleza del acontecimiento, aunque el causante haya sido un virus que pueda afectar a nuestra salud, se trata de desarrollar nuestra capacidad de adaptación. LA adaptación a este nuevo escenario requiere tiempo, práctica y tiene un ritmo distinto para cada persona.

No se trata de ser invulnerables, se trata ser resilientes. Es un proceso dinámico según la cualidades de cada persona en cuanto a su historia vital y relacionada con el apoyo de su familia y de su entorno. Esa combinación de factores aporta confianza y seguridad.

Vemos que no es una mera resistencia solitaria, sino que añade la capacidad de ser flexibles y saberse adaptar de forma positiva a las circunstancias y desarrollarse proyectado al futuro de forma positiva sin renunciar a los objetivos.

Toda persona resiliente, ante una adversidad, busca nuevas opciones que le permitirán encontrar y desarrollan su potencial interior.

Las personas resilientes se caracterizan principalmente por que:

  • Tienen confianza en sí mismos y parten de sus fortalezas.
  • Aceptan los errores sin culpar a nada ni nadie porque esto detiene el crecimiento personal.
  • Han logrado un buen nivel de autoestima.
  • Son resistentes al estrés y aportan seguridad a los demás. Saben desenvolverse ante la incertidumbre.
  • Al no tener ansiedad logran un mayor autocontrol emocional.
  • Tienen una actitud positiva ante la vida. Buscan soluciones y no se quedan atrapados en los problemas.
  • Desarrollan un estilo de vida equilibrado que combina objetivos personales, profesionales familiares y sociales.
  • Son sinceros, auténticos, se apoyan en criterios morales sólidos logrando una gran coherencia entre lo que dicen y lo que hacen. Reconocen sus errores, no tienen inconveniente en pedir perdón ni en rectificar.
  • Poseen capacidad personal para dar sentido a su vida sintiéndose, en parte, responsable en conseguir un mundo mejor y colaborar con otros para lograr ese propósito. Se plantean ayudar a los más débiles.
  • Tienen sentido de humor para desdramatizar y relativizar como estrategia para afrontar los conflictos.
  • Mantienen una cierta independencia emocional logrando la estabilidad afectiva.

Las personas resilientes funcionan como un amortiguador, que se comprime para luego expandirse y corregir las irregularidades que se nos presentan.

La buena noticia es que todos podemos desarrollarla y lograr una actitud resiliente para afrontar con éxito los problemas emocionales y encaminarnos a una vida satisfactoria.

“El hombre que se levanta es más fuerte que el que se ha caído”.

Viktor Frankl

Recalcar tres ideas:

  1. La adversidad forma parte de la vida. Debemos tomarlo como experiencia y como oportunidad de crecimiento
  2. Tenemos que ser responsables de nuestros actos hacia nosotros mismos y hacia los demás.
  3. Ante cualquier adversidad, por muy negativa que esta sea, lo que ocurre a partir de ahí depende de nuestra actitud. Ver la parte positiva está en nuestras manos.

¿Sabes que ocurre en nuestro cerebro?

Los pensamientos positivos generan serotoninas

¿Sabías que cada vez que tenemos un pensamiento tu cerebro pone en marcha substancias químicas?

¿Sabías que cada pensamiento le sigue un sentimiento?

Si tienes un pensamiento positivo se genera serotonina que ayuda a nuestro bienestar; nuestro cuerpo esta unido a nuestra mente en la salud y en la enfermedad. Por tanto, un pensamiento puede afectar a nuestra salud física porque genera esas substancias químicas que influyen hasta en nuestro sistema inmunológico.

Si estamos en el circulo de pensamientos negativos durante un tiempo prolongado llega un momento que nuestra respuesta se automatiza y generaremos estrés, miedos y ansiedad. Estos sentimientos impregnan nuestra personalidad y se traduce debilitamiento y depresión; la tristeza y el pesimismo echan raíces y se cronifican en una vida vacía y sin ilusión.

Pero también ocurre lo contrario, nuestra bioquímica cerebral se modifica en función de la conducta y las emociones asociadas a la competencia y la seguridad personal, haciéndose cada vez más productiva. También podemos hacerlo con psicofármacos, pero para tener un efecto duraderos lo podemos conseguir a través de nuestra conducta y ejercitarla hasta que sea un hábito positivo.

Podemos afirmar que “cambiar” es empezar a pensar de manera distinta que ante una misma circunstancia nos dará resultados diferentes.

Cuando alguien piensa que no será capaz es porque no lo intentará. Pero si al contrario, se siente capaz, pondrá los medios para lograrlo y esa esfuerzo sirve de base para sucesivos logros.

Por tanto podemos decir que si no te gustan las circunstancias de tu vida, la solución es comenzar a cambiar la forma de actuar y convencerte interiormente de ello.

“No soy dueño de lo que me va a suceder, pero sí de cómo voy a afrontar lo que me pasa”

Los grandes cambios que estamos viviendo –donde incluye pandemias— en la que nadie en su sano juicio es capaz de prever el futuro, nos obliga a actuar en la dimensión llamada “futuro emergente”; si queremos tener una vida productiva y lograda, tenemos que ir creando nuestro futuro emergente, a medida que se presentan los acontecimientos,  mediante nuestra libertad de elección,  enfocada a nuestras metas y con el factor esfuerzo que tiene mucho que ver con la resiliencia.

No sobrevive los más fuertes sino los que mejor se adaptan

El cambio para crecer, pasa por aceptar y mirar al futuro con actitud positiva

Resignación vs Resiliencia

Resignación o tolerancia, es sufrir algo sin aceptarlo y llevarlo con paciencia. Es como reconocer que hay que vivir con esa pena.

Aceptar es recibir sin oposición, asumiendo esa adversidad pero desde la óptica de construir y reparar el dolor. Y ahí está el secreto de la adaptación.

Cuando recibimos un golpe tenemos miedo al sufrimiento que conlleva y solemos mirar atrás, al pasado. Los primeros días son los más difíciles y te das cuenta que en tu mochila llevas demasiado peso y que tienes que aligerar peso, es decir “lo importante para mí es lo primero”, te importan las necesidades esenciales para comenzar un proceso de adaptación. Comienzas a cambiar tu forma de pensar, de sentir y de actuar.

Básicamente, las personas resilientes cambian en:

  • Su relación con los demás,
  • Descubren su verdadero potencial interior y la fuerzas que le impulsan a crecer ante la dificultad.
  • Cambian su filosofía de vida; su escala de valores y llegan a encontrar un sentido más profundo y pleno. La mayoría coincide en valorar más a las personas que a las cosas.

La vida se hace más auténtica y se valora lo esencial.

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