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Cómo salir fortalecidos de la adversidad

El dolor no destruye.

Hablamos de “resiliencia”. No es fácil de entender, por eso queremos explicar cómo se construye.

Hay muchos casos de personas y de empresas resilientes y si ellos lo han conseguido, ¡nosotros también podemos!

Inconscientemente cuando decimos “es un fuera de serie”, “es que han tenido suerte” estamos infravalorando todo nuestro potencial. Hasta que las circunstancias nos ponen a prueba no nos damos cuenta de lo que somos capaces.

No nos damos cuenta de que venimos diseñados y construidos con un potencial de “alta gama”. Lo que pasa es que no lo utilizamos. (que esto será el tema para otro artículo).

Te invito a repasar momentos en tu vida donde has tenido adversidades y complicaciones. Dedícate unos minutos y apunta lo primero que te venga a la cabeza.

Tanto si las has superado como no, piensa si has aprendido algo. Estoy seguro de que si has aprendido algo.

¿Que es la resiliencia?

Según la neurociencia es la capacidad para afrontar una situación adversa, superarla y salir fortalecido.

Según estudios científicos observaron que hay personas que después de un acontecimiento traumático, algunos quedaban marcados en su biografía, pero otros salían fortalecidos. Y se dieron cuenta que, cada uno es protagonista de su vida y de su capacidad para elegir. Esa libertar de elección era, básicamente, si convertir esa caída en aprendizaje para el impulso o convertirse en víctimas.

La personas que salían fortalecidas tienen un equilibrio entre su inteligencia, sus sentimientos y su voluntad. Es importante destacar el “equilibrio” y que, cada uno de esos motores de desarrollo tenga su propio espacio. Además, ese equilibrio aporta equilibrio mental que es la base para una vida plena y satisfactoria.

El primer paso para salir adelante es aceptar la nueva situación y decidir si te enfrentas o no. Una vez has tomado la decisión de enfrentarte viene 4 importantes fases:

  1. Adaptarse a la nueva situación, es aceptar. No se trata simplemente de la resignación, sino de mirar hacia tu meta.
  2. Sobreponerse. Es no dejarse dominar por las quejas, la culpa o la mala suerte. Es mirar al futuro con esperanza y posibilidad.
  3. Recuperarse. Es mantener el esfuerzo y la lucha a contracorriente, con perseverancia y actitud positiva direccionada a la superación.
  4. Superarse como experiencia aprendida. Con el equilibrio mental para soportar mejor las situaciones de estrés y presión.

La inteligencia la podemos definir como “la rapidez en adaptarse a las circunstancias”, la actitud, es una decisión que nadie puede tomar por ti, donde decides como interactúas con lo que te rodea.

La resiliencia se apoya en 2 grandes pilares:

  • La resistencia a la destrucción
  • La capacidad para construir sobre condiciones adversas.

Partir de ahí se va creando, entretejiendo, nuestra habilidad para resolver problemas; elaborar estrategias; conseguir un sentido de eficacia que nos empuja a pensar y tomar distancia de las condiciones negativas y crear nuestra expectativa de futuro.

Sobreponerse es un aprendizaje continuo y nos ayuda a gestionar la incertidumbre y el riesgo como algo relativo, pero depende en gran medida de nuestro objetivo que nos hayamos marcado para convertirse en un punto de apoyo importante.

No encontrar sentido a nuestro sufrimiento es lo que provoca el mayor daño.

El dolor es el gran arquitecto de nuestra vida, nos construye mediante éxitos y fracasos, alegrías y tristezas, aciertos y errores. Pero el dolor no destruye a la persona, lo que la destruye es la falta de sentido.

Debemos tener presente que nadie en el mundo se libra del dolor y que lo importante es encontrarle el sentido.

“Deseo ser un deportista de élite” se apoya en nuestros sentimientos, en cambio cuando decimos “quiero ser un deportista de élite” interviene la voluntad. La voluntad es lo que mantiene y determina nuestra conducta para conseguir nuestros objetivos a pesar de las dificultades. La persona que sabe aplazar las recompensas desarrolla la voluntad.

“Saber lo que quieres y querer lo que haces” no es lo mismo. Cuando quieres lo que haces te sientes libre, aunque te cueste esfuerzo. Cuando tu vida progresa hacia tus objetivos o metas, cuando notas que das pasos para conseguir lo que te has propuesto, te sientes bien porque sientes que eres dueño de ti mismo y estás más cerca de lo que planificaste. Además, mantiene tu motivación. La voluntad es la clave para hacer realidad los proyectos.

Las situaciones extremas nos ponen al límite de nuestras capacidades y es cuando nos hacemos las grandes preguntas de la vida o del negocio, según el marco donde estemos. En ese momento se reconstruyen todos nuestros sistemas de valores. No deja de ser un aprendizaje personal.

Nos hace conscientes de nuestra propia vulnerabilidad y no por eso tendremos más miedo. El ser humano es más fuerte de los que todos creen.

Si quieres saber más para que tu o tu equipo sea más resiliente

¿Hablamos?

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